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De cada una de las tres áreas descritas en ll-Formación viene la luz irradiada que individualizadas sería algo así:

  • Si cultivamos sólo el pensamiento de la Inteligencia, podemos llegar a grandes filósofos, buenos teólogos o genios de la erudición.
  • Nos quedamos con los delirios de grandeza del orador
Y exclamamos  
¡Que inteligente soy!

  • Si cultivamos sólo el sentir del Amor podemos llegar a ser muy devotos, grandes místicos o genios del arte.
Nos quedamos con los delirios de grandeza del servidor
Y exclamamos
¡Cuánto amo!

  • Si cultivamos sólo la fuerza del Poder, podemos llegar a ser grandes conquistadores y dominadores, a matar por defender lo nuestro o genios de la guerra.
Nos quedamos con los delirios de grandeza del invasor
Y exclamamos
¡Que grande soy¡

La Historia nos lo ha mostrado con nombres y apellidos.

Si decidimos estacionarnos en uno o dos de ellos por la generosidad que se desprende o nos sentimos suficientemente “llenos y cómodos”, podemos terminar aquí nuestro viaje.

Si continuamos viajando con esa carencia inadvertida cojeando de alguno o de los dos restantes, tenemos una mayor probabilidad de quedarnos parcelados en los peldaños que siguen, sea o no, por falta de disponibilidad de energía emergente.

Aquí es cuando lo incompleto, lo sustituimos por unos valores aptos que nos den un sentido a nuestro existir. Así, sin darnos cuenta vamos dejando nuestro viaje interior a media andanza.

Se trata pues de estar, en lo más, en los tres unidos y a la una a fin de disponer de energía emergente, suficiente y disponible para continuar con un claro discernimiento comprensivo hacia la Luz Iridiscente.



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